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En mis años de mozo de instituto, de dura e incomprendida adolescencia, de hormonas desenfrenadas y de laberintos sin salidas a la vista de uno , me encantaba Extremoduro, con algunas de sus letras me identificada totalmente ,eso sí, siempre a mi manera, esta es un ejemplo:

_____...¡¡A nosotros no nos pasará!, hubiésemos dicho todos , si a uno por uno nos hubiesen preguntado en ese momento, mientras apurábamos la novena caña noctámbula entre risas y sueños veinteañeros.
¡Maldita sea!.





Un tarde mientras cocinaba y escuchaba de fondo la televisión que me había dejado encendida, pusieron un anuncio y escuché esta voz que me cautivó. Busqué en internet y di con el grupo...Anthony & The Jhonsons

Hay canciones que tan sólo hace falta escucharlas una vez para saber que estan hechas para ti, ya sea por la voz del cantante, por el ritmo, o por definir alguna sensación que con las palabras nos costaría la misma vida. Esta es una de ellas.


Este grupo, su música, sus letras, marcó de una u otra manera aspectos de mi adolescencia.




Aqui dejo un enlace para quien quiera saber más de este grupo, y un tema más de su nuevo disco "La ley innata".
EXTREMODURO

Pocas canciones definen, para mi, el amor.



CONTIGO
Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.
Yo no quiero vecinas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardín;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin ti.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas volvamos a empezar;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Letra de Sabina, cantada por Niña Pastori



Te he dejado en el sillón las pinturas y una historia en blanco.
No hay principio ni final, sólo lo que quieras ir contando.
Y al respirar, intenta ser quien ponga el aire,
que al inhalar te traiga el mundo de esta parte.
Te he dejado en el sillón las pinturas y una historia en blanco.
Yo me marcho a otro lugar, puede que el viaje sea largo.
La burbuja en que crecí nos vendió comodidad
y un nudo entre las manos.
Yo escogí la ambigüedad, tú el fantasma y lo real,
todo en el mismo barco.
Y al respirar, propongo ser quien ponga el aire
que al inhalar me traiga el mundo de esta parte.
Y respirar tan fuerte que se rompa el aire,
aunque esta vez, si no respiro es por no ahogarme.
...intenta no respirar...intenta no respirar...
Y al respirar, propongo ser quien ponga el aire
que al inhalar me traiga el mundo de esta parte.
Y respirar tan fuerte que se rompa el aire,
aunque esta vez, quizá será mejor marcharse.

(Letra y música del grupo Vetusta Morla)